La cascara vacía de ‘A Ghost Story’

La cascara vacía de ‘A Ghost Story’

A Ghost Story

Supongo que a David Lowery le pareció una brillante idea recuperar la icónica figura del fantasma con una sábana, como un alma en pena vagando en la eternidad. No seré yo quien critique esta decisión del director de A Ghost Story, pues me parece un punto de partida de lo más interesante y una elección adecuada para mostrar el patetismo del espíritu. Pero al margen de que me interese a priori la reflexión sobre la muerte, la eternidad y la pérdida que propone, me pregunto, ¿qué pasaría si nos cargásemos la sábana?

Me gustan el ritmo contemplativo, los encuadres redondeados en 4:3, el fantasma vecino de Cassey Affleck diciéndole que no recuerda a quién espera. Pero todo ello me da la sensación de ser un envoltorio vacío, una vanidad formal. Porque por más que lo intente la historia no logra despertarme gran empatía. En lugar de eso me pregunto, ¿quién era la viuda a la que interpreta Rooney Mara?, ¿qué relación tenía con su marido muerto? , ¿qué hacía la pareja de su vida más allá de que él componía canciones un tanto insoportables? Me faltan piezas, elementos, para poder comulgar con esa pena, con esa reflexión supuestamente elevada sobre la pérdida y el miedo a marcharse.

Entiendo que Lowery piense que esa larga secuencia de Rooney Mara comiendo la tarta hasta vomitar pueda servir para mostrar su frustración y su dolor. No tanto la patética escena en la que el espíritu de Affleck se tira del rascacielos, o ese momento en el cual descubrimos que el fantasma (¿o la fantasma?) vecino ha estado esperando a una familia de pioneros americanos. ¡Qué brillante y sorprendente giro! Por no hablar de ese pedante ser que durante una fiesta habla sobre Beethoven y de cómo nuestras grandes obras se perderán en la memoria. Si yo fuese fantasma, también tendría ganas de romper algo.

Me resulta complicado precisar los argumentos por los que no me ha acabado de convencer la película, porque todo se basa más en una sensación, o en la falta de ella. Lo que me resulta curioso es que piense que A Ghost Story debería ir más allá de ser una cáscara vacía, porque al fin y al cabo el fantasma es la presencia de una ausencia, y debajo de la sábana, solo está la pérdida.

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