No hay banda en Twin Peaks

No hay banda en Twin Peaks

 

Confieso que me pasé gran parte del final de Twin Peaks esperando la aparición de Audrey Horne. Después del calvario que tuvo que sufrir para atravesar el umbral de su puerta, llegar a la Roadhouse, y descubrir, quizás, que tal vez no era tan real como pensaba, hubiera sido una justicia poética que David Lynch y Mark Frost nos hubiesen dado una explicación al respeto.

Pero atar todos los cabos no es el estilo de Twin Peaks y mucho menos de Lynch. Precisamente, en la obra del cineasta la frustración es un elemento fundamental: las ausencias constituyen gran parte de la narración, mientras se suceden largas secuencias -como la citada en casa de Audrey-, que parecen no aportar gran cosa al avance de la trama. Quizás porque la narración fragmentada, el sonido y la imagen distorsionadas, se corresponden con las mismas incoherencias que produce el sueño, incluso la pesadilla. No parece casualidad que en la serie se plantease la pregunta, “¿Quién es el soñador?”, con la confusa respuesta de “Somos como el soñador que sueña y después vive dentro del sueño”.

Por eso mismo, que Twin Peaks no revele el destino de Audrey Horne es una frustración bienvenida, un paso coherente dentro de ese reino del unheimlich, lo siniestro. Como diría Freud, «lo siniestro causa espanto precisamente porque nos es familiar». Efectivamente; Bad Cooper, que nos recuerda a la naturaleza bondadosa del Agente Especial Dale Cooper, o Carrie Page, el doppelgänger de Laura Palmer que parece no reconocer Twin Peaks hasta que oye el nombre de la asesinada, nos hunden en un reino de pesadillas.

A pesar de ello, Lynch ha demostrado construir una mitología muy sólida para el universo de Twin Peaks, en constante retroalimentación con el denostado film Fire Walk With Me y las temporadas clásicas de la serie. La batalla entre el bien y el mal, la confusión entre el pasado y el futuro se entrelazan dejándonos desconcertados y frustrados, pero al menos en mi caso, feliz de no saberlo todo. Pues, ¿dónde quedaría el misterio?

Podríamos preguntarnos si el nuevo Cooper y la nueva Laura, o mejor dicho, Richard y Carrie, han vuelto al pasado, al momento en el que Laura Palmer fue asesinada. Si Judy es una entidad más grande que Bob, dispuesta a acabar con todo ápice de bondad. Por qué no lo entendemos todo, aunque Lucy logre comprender cómo funcionan los teléfonos móviles. Pero, recordando a Derrida (y aún a riesgo de sonar pedante), tal vez es inútil tratar de reconstruir las intenciones del autor.

La esencia de Twin Peaks, sin duda alguna, se encuentra en esa frustración del conocimiento. Recordando Mulholland Drive, otra de las obras esenciales de David Lynch, quizás debamos asumir que, “no hay banda”. Pues ni siquiera Kyle MacLachlan quiere entender el final.

 

 

 

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